Baruj Shalom HaLevi Ashlag (Rabash)
¿Qué son el día y la noche en el trabajo?
Artículo N° 34, 1988
Está escrito: «Y Dios llamó a la luz “día” y a la oscuridad la llamó “noche”». Debemos entender lo que esto viene a enseñarnos en el trabajo, que Él llamó a la luz «día» y a la oscuridad, Él la llamó «noche». ¿Qué nos aporta saber esto? Parece que nombrar la luz y la oscuridad fue con el propósito de alguna corrección. Por lo tanto, ¿qué entendemos mejor de Él al nombrarlos, y qué se suma a nosotros en el trabajo de lograr Dvekut (adhesión) con el Creador?
Después, el verso dice: «Y fue la tarde y fue mañana, un día». Esto, también, debemos entenderlo. Después de que Él dijo que la oscuridad se llama «noche» y la luz se llama «día», ¿cómo se convirtieron los dos en uno? Después de todo, la noche no es el día, entonces, ¿cómo pueden los dos juntos ser un día? Es decir, ¿qué los hace un día como si no hubiera diferencia entre el día y la noche?
Con respecto al «día» y la «noche», vemos que el verso dice (Salmos 19), «Día a día expresa el habla; y de noche en noche transmite conocimiento». En ese sentido, vemos que está escrito (en la Hagadá [narrativa de la Pascua], en el poema: «Entonces, muchos milagros»): «Se acerca un día que no es día ni noche. Exaltado, da a conocer, porque tuyo es el día; tuya es también la noche. Brillas como el día, la oscuridad de la noche». Por lo tanto, debemos entender qué es el día y la noche, y qué es la luz y la oscuridad.
Para entender todo esto, debemos volver a lo que discutimos varias veces, que siempre debemos recordar cuál es el propósito de la creación y qué es la corrección de la creación, para saber qué se requiere de nosotros, es decir, qué estado deberíamos lograr para que podamos decir que hemos llegado a nuestro destino.
Se sabe que el propósito de la creación es hacer el bien a sus creaciones, como dijeron nuestros sabios, que el Creador dijo acerca del propósito de la creación que es como un rey que tiene una torre llena de abundancia pero sin invitados. Por esta razón, Él ha creado al hombre, a fin de darle deleite y placer.
Por lo tanto, ¿qué significa que el hombre haya alcanzado la totalidad? Es, precisamente, que el hombre ha llegado a un estado en el que recibe del Creador deleite y placer. Esto se considera como lograr la integridad. Si no ha llegado a un estado de infinito deleite y placer, se considera que no ha alcanzado la totalidad. Este es el propósito de la creación.
A la inversa, la corrección de la creación es que, dado que es la naturaleza de la creación que la rama quiera parecerse a su raíz, y dado que el Creador es el dador y la criatura el receptor, aquí no hay equivalencia de forma. Por esta razón, también en la corporalidad, vemos la regla de que cuando una persona recibe algo de otra, se avergüenza. Es como nuestros sabios dijeron acerca del verso: «Cromo es vil para los hijos de los hombres», lo que significa que cuando el hombre necesita a otras personas, su rostro se vuelve como el cromo.
Por esta razón, se hizo una corrección de Tzimtzum (restricción) en los mundos superiores, donde la luz superior no alcanza los Kelim (vasijas) que reciben para sí mismos. Más bien, la luz ilumina solo para los Kelim que tiene la corrección del Masaj (pantalla) que eleva Or Jozer (Luz Retornante), lo que significa que recibe del superior porque hay satisfacción con el superior cuando Él otorga al inferior.
En otras palabras, el hecho de que tenga un gran anhelo de recibir deleite y placer aún no implica que reciba deleite y placer, ya que el placer es tener una equivalencia de forma con el superior, llamada Dvekut (adhesión). En todas las formas posibles, él trata de no separarse debido a la disparidad de forma, y por esta razón no recibe aunque anhela recibir deleite y placer. Pero al mismo tiempo, obtiene más placer al adherirse al Creador, por lo tanto, él no recibe.
En ese momento, el hombre ve dos cosas: 1) No quiere separarse del Creador. En otras palabras, incluso cuando piensa que aún no ha sido recompensado con Dvekut, al menos no quiere estar más separado de lo que está actualmente, ya que cualquier recepción para uno mismo hace que el hombre esté más lejos del Creador. Por esta razón, él no quiere recibir para sí mismo. 2) Al hacer lo que está haciendo, distanciándose de la recepción, esto hace que se adhiera al Creador. Aunque todavía no siente estos discernimientos, dice que cree en los sabios que dijeron que esto es así. Por esta razón, él confía en ellos y es cuidadoso con la autorecepción.
Debido a esto, el hombre trata de hacer cosas que le traerán esta fuerza de querer hacer cosas que le den el poder de ser capaz de colocar en cada acto la intención de otorgar. En ese momento, él está en condiciones de recibir deleite y placer, ya que ahora todas sus acciones son por el bien del Creador.
En consecuencia, podemos entender qué es la luz y qué es la oscuridad. La luz es cuando brilla para que el hombre camine en la senda del Creador. «El camino del Creador» significa que él quiere caminar en la forma en que el Creador camina, y su camino es otorgar. Cuando tiene luz y vida al participar en el trabajo de otorgamiento y no se preocupa por su propio beneficio, esto se llama «luz».
Esto se denomina «tiempo de ascenso», lo que significa que la persona ha ascendido en grado. Es decir, en lugar de servir a una persona humilde e inferior, ahora está sirviendo al Creador. Esto se denomina «ascenso en grado», ya que él está sirviéndole al rey donde solía servirle a un hombre sencillo.
Claramente, lo opuesto a la luz es la oscuridad. Es decir, el hombre no encuentra ningún gusto en el trabajo del otorgamiento porque ha comenzado a preocuparse solo por su propio beneficio una vez más. No encuentra sabor en el trabajo de otorgamiento o no tiene aspiraciones. Más bien, se conforma con satisfacer solo las pasiones que su cuerpo demanda. Esto se llama «un descenso», ya que él quiere servirle al cuerpo y no al Creador. Esto se llama «oscuridad».
Deberíamos saber que «día» indica una cosa completa, que consiste en luz y día, y oscuridad y noche, como está escrito: «Y fue la tarde y fue la mañana, un día». Debemos entender cómo puede ser. Dijo que la tarde y la mañana son una cosa. Es decir, no decimos que tanto la tarde como la mañana se llaman «una noche», sino que las dos se llaman «un día». ¿Qué implica para nosotros en el trabajo, que específicamente ambos se llamen «un día»? Como si no pudiera haber totalidad de un día sin oscuridad.
La respuesta es que cuando el hombre dice: «Y Dios llamó a la luz “día” y a la oscuridad, la llamó “noche”» significa que la persona cree que Dios le dio tanto la luz como la oscuridad. Pero, ¿por qué le ha dado la oscuridad? Es posible creer que Él le ha dado la luz, lo que significa que dice que el Creador quiere acercarlo, como nuestros sabios dijeron: «El que viene a purificarse recibe ayuda». Por lo tanto, en los ascensos que el hombre tiene, él puede creer que vienen del Creador. Pero, ¿para qué son los descensos?
Cuando el hombre también cree en la oscuridad, como está escrito: «Y Dios llamó..., y a la oscuridad, la llamó “noche”», significa que la oscuridad también es «noche», que es parte del día, lo que significa que no puede haber un día sin una noche, entonces la oscuridad, que se llama «noche», viene a enseñarnos que, como no puede haber un día sin una noche, no puede haber luz sin oscuridad. La oscuridad es el Kli (vasija) y la luz es el llenado del Kli, siguiendo la regla: «no hay luz sin un Kli».
En otras palabras, es imposible apreciar su salvación sin sentir el sufrimiento y el dolor del estado en que se encuentra. Entre las personas, en la medida en que uno siente que su amigo lo ayudó en su angustia, en esa medida siente la alegría por la ayuda que ha recibido de su amigo. Es decir, hay una diferencia entre ayudar a un amigo con accesorios, de los que uno puede prescindir, y ayudar a un amigo salvándolo de la muerte.
Dado que la ayuda que viene de arriba se considera una luz de Kedushá (Santidad), como dice El Zóhar: «El que viene a purificarse recibe ayuda», y El Zóhar pregunta: ¿Con qué es ayudado? «Con un alma santa». Sin embargo, si el hombre no aprecia el alma que ha recibido de arriba porque piensa que no es tan importante, el sufrimiento que padece el hombre en los estados de descenso le hace apreciar la ayuda de arriba. De lo contrario, la pierde y todo va a las Klipot (cáscaras). De ello se deduce que la oscuridad lo ayuda, lo que significa que le da la posibilidad de saber apreciar la importancia de la Kedushá para que no la pierda por falta de conciencia.
Nuestros sabios dicen acerca de esto: «¿Quién es un tonto? El que pierde lo que se le da», ya que no sabe ni comprende la importancia de la cercanía cuando el Creador acerca al hombre. Esa oscuridad se llama Kli, que significa un lugar donde la abundancia puede existir. Es como está escrito: «¿Quién ascenderá por la montaña del Señor y quién subirá?» Es decir, incluso cuando el hombre asciende pero no sabe cómo mantener el valor de la importancia de acercarse, la Sitra Ajra (arameo: el otro lado) lo toma en su propia autoridad. Por lo tanto, la luz debe partir. Por eso no hay resurrección, pero cada uno debe descender de acuerdo con su grado.
Sin embargo, hay varias correcciones sobre esto: 1) Las Klipot no deben recibir lo que él tiene. Por lo tanto, no tienen nada que recibir de la persona porque ya no tiene la Kedushá para que la Sitra Ajra la reciba. 2) Una vez que el hombre ha descendido y comienza a recuperarse y ver el estado al que ha llegado, es decir, después de haber trabajado tanto para ser recompensado con algo de Kedushá, de repente ve que queda desnudo e indigente. Es decir, está en un estado de humildad que se adapta al hombre que no ejerció y trabajó para ser considerado como «Eres llamado “hombre”». Más bien, es mucho peor que una persona común, lo que significa que la voluntad de recibir para sí mismo se ha desarrollado en él hasta un punto jamás soñado, y el dolor y la tristeza que siente por ello le dan la necesidad de apreciar y valorar el momento en que Él se acerca un poco más desde arriba. Ahora sabe cómo tener cuidado y respetar ese estado, y se protege de todo para no mezclar ese estado. En ese momento él sabe que debería tener miedo de que un extraño pueda interferir.
Por lo tanto, se deduce que los descensos son cosas que se llaman «correcciones», que permiten la longevidad cuando son recompensadas con algún acercamiento por parte del Creador. Con esto podemos interpretar el verso: «Y Dios llamó a la luz “día” y a la oscuridad, la llamó “noche”». Significa que si el hombre dice que tanto la luz como la oscuridad provienen de Dios, esto es «Y Dios llamó.» En ese momento, tanto la luz como la oscuridad forman un día. Es decir, como no puede haber un día completo sin la tarde y la mañana, la luz y la oscuridad cumplen una función, las dos juntas se llaman «día».
Con esto podemos interpretar las palabras: «Bendito sea nuestro Dios, que nos ha creado para Su gloria». Debemos entender cómo podemos decir: «Bendito sea nuestro Dios, que nos ha creado para Su gloria», mientras estamos inmersos en el amor propio y nuestro cuerpo está más contento si podemos decir «Muchas gracias» por crearnos para nuestra propia gloria. Por lo tanto, claramente, no estamos diciendo la verdad cuando lo bendecimos por crear para Su gloria. Es una completa mentira.
De acuerdo con lo anterior, cuando creemos que «el que viene a purificarse recibe ayuda», se deduce que el Creador le otorga a la persona este poder para sentir la importancia del asunto, que cuando la persona siente que está sirviendo al Rey, le vale una fortuna y no tiene palabras para expresar su importancia. En cambio, dice, por el placer y la emoción que siente: «Bendito sea nuestro Dios», por dejarnos sentir la importancia cuando estamos sirviendo al Rey y por librarnos del amor propio en el que estábamos inmersos. Nunca se nos ocurrió que pudiéramos salir de él. De repente, vemos que Él nos ha dado este sentimiento de encontrar sabor al poder servir al Rey.
En ese momento decimos: «Bendito sea nuestro Dios, que nos ha creado para Su gloria». Lo bendecimos por este regalo que nos ha dado, que es lo más importante del mundo, y no seríamos capaces de obtenerlo por nosotros mismos. Más bien, es un don de Dios. Por eso lo bendecimos por esto. Este es el significado de las palabras: «Bendito sea nuestro Dios, que nos ha creado para Su gloria».
Sin embargo, antes de que el hombre sea recompensado con sentir sabor al crearnos para Su gloria, ¿cómo puede decir esto? Debemos decir que es como todas las bendiciones y gracias que decimos por el futuro. Es como nuestros sabios dijeron acerca del verso: «Entonces Moisés cantará». El Zóhar pregunta: «No dijo, “cantó” en pretérito prefecto simple, sino “cantará”, que es el futuro. La respuesta es que los justos cantan sobre el futuro. Es decir, creen que serán recompensados con integridad. Por esta razón, incluso antes de que sean recompensados con totalidad, ya cantan». Sobre esta base, decimos: «Bendito seas, nuestro Dios, que nos has creado para su gloria». El «Comentario de Sulam» (Sulam [escalera] en El Zóhar) interpreta el verso: «El día a día expresa el habla; y de noche en noche transmite conocimiento». Estas son sus palabras: «Antes del final de la corrección, es decir, antes de que hayamos calificado a nuestras vasijas de recepción para recibir solo con el fin de dar satisfacción a nuestro Creador y no en nuestro propio beneficio, Maljut se llama “el árbol del bien y del mal”. Esto es así porque Maljut es la guía del mundo por las acciones de las personas. Y como no somos aptos para recibir todo el deleite y el placer..., debemos aceptar la guía del bien y el mal de Maljut. Esta guía nos capacita para corregir, en última instancia, nuestros recipientes de recepción para otorgar y ser recompensados con el deleite y el placer que Él había contemplado a nuestro favor.
«A menudo, la guía del bien y el mal nos da ascensos y descensos (…) Es por eso que cada ascenso se considera un día específico y, de manera similar, cada descenso se considera una noche específica».
«Está escrito: “El día a día expresa el habla” (...) Al final de la corrección, serán recompensados con el arrepentimiento del amor (...) En ese momento, evidentemente veremos que todos esos castigos desde el momento de los descensos, que nos hizo dudar del comienzo, nos purificó y fueron las causas directas de toda la felicidad y la bondad. De no ser por esos terribles castigos, nunca habríamos llegado a este deleite y placer. Entonces estos pecados se invierten en méritos reales».
Las palabras «El día a día expresa el habla» significan que todas esas noches, que son los descensos, sufrimientos y castigos que detuvieron la Dvekut con el Creador hasta que se convirtieron en muchos días, uno tras otro, ahora que las noches y la oscuridad en medio se han convertido también en méritos y buenas obras, la noche brilla como el día y la oscuridad como luz; no hay más interrupciones entre ellos.
Ahora podemos entender lo que preguntamos sobre el significado del versículo: «Y Dios llamó a la luz, “día”, y a la oscuridad, la llamó “noche”». El significado es como dice Baal HaSulam, que tal como lo vemos «Un día» es en realidad la conexión del día y la noche. Del mismo modo, es imposible tener luz sin oscuridad. Es decir, el Creador nos ha dado la oscuridad para que a través de ella, la luz aparezca. Esto se llama «y Dios llamó». Es decir, el Creador nos ha ordenado que el orden del trabajo sea así. Aunque debemos creer que podría haber sido de otra manera, ya que Él es todopoderoso, ¿por qué hizo este pedido específicamente para nosotros? Debemos decir sobre esto que no tenemos ningún logro en el Creador, para entender su pensamiento. Más bien, todo lo que aprendemos es solo a través de «Por tus acciones, te conocemos». En otras palabras, al observar las obras del Creador después de que Él las haya creado, comenzamos a hablar. Pero para decir que Él pudo haber hecho las cosas de manera diferente, nuestros sabios dijeron al respecto: «Uno no debe preguntar: ¿Qué está arriba y qué está abajo?»
En consecuencia, podemos interpretar lo que está escrito en la Hagadá: «Se acerca un día que no es día ni noche». Esto se refiere al final de la corrección, cuando hay un día que no consiste en día y noche, sino que es un día, en sí mismo. Esto se hará por «Exaltado, has de saber, porque tuyo es el día; tuya también es la noche». Es así porque al final de la corrección todos sabrán que «tuyo es el día; tuya es también la noche». Es decir, ya que su voluntad es hacer el bien a sus creaciones, y el bien significa día, entonces, ¿cómo puede decirse que el Creador da oscuridad? ¡Está contra su propósito! Sin embargo, la oscuridad, también, que significa la noche, se considera como «día», aunque la persona sienta cese en Dvekut con el Creador, lo que se denomina «oscuridad» y «noche».
Pero al final de la corrección, cuando se sabe que Él también ha dado la oscuridad, esto también es claro. La prueba de ello es que entonces las malicias se convierten en méritos. Así, en ese momento sabemos que «Tuyo es el día; Tuya es también la noche", ya que ambos Te pertenecen, lo que significa que ambos son Tú, lo que significa que el Creador ha dado a ambos como «día».
A la inversa, antes del final del trabajo, es imposible atribuir los ceses que el hombre tiene en Dvekut con el Creador al Creador, que Él le ha enviado esto, ya que esto contradice el propósito de la creación. Este es el significado de las palabras: «La oscuridad de la noche iluminará como la luz del día». Es decir, dado que las malicias se han convertido en méritos para él, todo se convierte en día.
Ahora podemos entender qué son el día y la noche en el trabajo. El hombre debe saber que debe sentir lo que es la oscuridad, o no podrá disfrutar de la luz, ya que en cualquier cosa que el hombre quiera probar cualquier sabor, para saber si vale la pena usarla, debe aprender una de la otra, como está escrito: «como la ventaja de la luz desde la oscuridad». Del mismo modo, el hombre no puede disfrutar del descanso a menos que sepa qué es la fatiga.
Por esta razón, el hombre debe pasar por un proceso de ascensos y descensos. Sin embargo, no debe dejarse impresionar por los descensos. En cambio, debe esforzarse por no escapar de la campaña. Por esta razón, aunque durante el trabajo debe saber que son dos cosas, al final del trabajo ve que la luz y la oscuridad son como dos piernas que llevan al hombre a la meta.