Hevruta - Siguiendo la Lección 24 - La estructura de los mundos superiores
Hevruta - Siguiendo la Lección 24
La estructura de los mundos superiores
Antes de comenzar, leamos de Baal HaSulam, Introducción al Estudio de las 10 Sefirot, por qué aprendemos lo que aprendemos:
Hay un remedio maravilloso e invaluable para quienes se ocupan de la sabiduría de la Cabalá. Aunque no entiendan lo que están aprendiendo, a través del anhelo y el gran deseo de comprender lo que están estudiando, despiertan sobre sí las luces que rodean sus almas.
Esto significa que cada persona tiene la garantía de alcanzar finalmente todas las maravillosas adquisiciones con las que el Creador contempló en el pensamiento de la creación deleitar a cada criatura. Y aquel que no ha sido recompensado en esta vida, será otorgado en la siguiente, etc., hasta que sea premiado completando Su pensamiento, que Él planeó para él, como está escrito en El Zóhar.
Y mientras uno no ha alcanzado la perfección, las luces que están destinadas a llegarle se consideran luces circundantes. Esto significa que están preparadas para él, pero esperan a que purifique sus vasijas de recepción, y entonces estas luces vestirán las vasijas aptas.
Por lo tanto, incluso cuando no tiene las vasijas, cuando se dedica a esta sabiduría, al mencionar los nombres de las luces y las vasijas relacionadas con su alma, inmediatamente iluminan sobre él hasta cierto grado. Sin embargo, le iluminan sin revestir el interior de su alma, por falta de vasijas capaces de recibirlas. Aun así, la iluminación que uno recibe una y otra vez durante el estudio atrae sobre sí gracia desde lo alto, y le imparte abundancia de santidad y pureza, lo que lo acerca mucho a lograr su perfección.
En la misma introducción, Baal HaSulam habla sobre la importancia de las definiciones:
Comencé a escribir la “explicación de las palabras” según el alfabeto, relacionando todas las palabras que aparecen en los libros de Cabalá y que necesitan explicación. Por un lado, recopilé los comentarios del ARI y del resto de los primeros cabalistas sobre todo lo que dijeron acerca de esa palabra. Por otro lado, expliqué la esencia a partir de esas interpretaciones y compilé una definición sólida para explicar esa palabra, de manera que sea suficiente para que el lector la entienda en cada lugar donde la encuentre en todos los libros genuinos de Cabalá, desde el primero hasta el último. Eso hice con todas las palabras utilizadas en la sabiduría de la Cabalá.
Ya imprimí las palabras que comienzan con la letra Aleph [A], y algunas de la letra Bet [B], pero solo de un lado. Esto ya se acerca a mil páginas. Pero, por falta de dinero, detuve el trabajo al inicio y desde hace casi un año no he continuado esta importante labor, y el Creador sabe si alguna vez podré retomarla, pues hay muchos gastos y ahora mismo no hay apoyo.
Por esta razón, tomé otro camino, como en “más vale pájaro en mano…” y este es el libro Talmud Eser Sefirot [El Estudio de las Diez Sefirot] relacionado con el ARI. Allí recojo de los libros del ARI—y especialmente de su libro Árbol de la Vida—todos los ensayos principales sobre la explicación de las diez Sefirot. Los ubiqué en la parte superior de cada página e hice una explicación amplia sobre ello llamada Ohr Pnimi [Luz Interior], y otra explicación llamada Histaklut Pnimit [Observación Interna]. Estas explican cada palabra y tema presentado en las palabras del ARI al inicio de la página de la forma más simple y fácil posible.
Dividí el libro en dieciséis partes para que cada parte sea una lección específica sobre un tema específico en las diez Sefirot. El Ohr Pnimi aclara principalmente las palabras del ARI presentadas en esa lección, y la Histaklut Pnimit aclara principalmente el tema en general. Encima de ellas, establecí una tabla de preguntas y una tabla de respuestas para todas las palabras y asuntos presentados en esa parte.
Una vez que el lector termina esa parte, debe examinarse para ver si puede responder correctamente a cada pregunta presentada en la Tabla de Preguntas. Después de responder, debe revisar la respuesta correspondiente en la Tabla de Respuestas, para ver si contestó correctamente. Incluso si puede responder bien a las preguntas de memoria, debe repetirlas muchas veces hasta que sea como si estuvieran guardadas en una caja. En ese momento, recordará cada palabra cuando la necesite, o al menos recordará su lugar para buscarla, “y la voluntad de Dios prosperará a través de él.”
Dado que vemos la importancia que Baal HaSulam da a la definición, leámoslas de nuevo:
1. Luz (Parte 1, Observación Interna, 18)
Todo lo que existe en los mundos como “existencia de existencia”, que es todo excepto la sustancia de los Kelim (ver ítems 2 y 24).
2. Luz y Kli (Parte 1, Cap. 1, Luz Interior, 6)
La voluntad de recibir en el ser emanado se llama vasija; y la abundancia que recibe se llama luz.
5. Luz de Jojmá (Parte 1, Cap. 1, Luz Interior, 50)
Una luz que se extiende al ser emanado en la primera expansión, siendo la vitalidad general y el ser mismo del emanado.
6. Luz de Jasadim (Parte 1, Cap. 1, Luz Interior, 5)
Una luz que reviste la luz de Jojmá y se extiende al ser emanado en la primera intensificación.
11. Creador (Parte 1, Observación Interna, 18)
El nombre Creador se refiere únicamente a la verdadera innovación, es decir, a la “existencia de la ausencia,” que es la sustancia de los Kelim, definida como la “voluntad de recibir” en toda esencia. Esto necesariamente le faltaba a Él mismo antes de la creación.
16. Tiempo (Parte 1, Observación Interna, 34)
Es una cierta suma de fases que se encadenan unas a otras y se mezclan entre sí según un orden de causa y consecuencia, como días, meses y años.
17. Oscuridad (Parte 1, Observación Interna, 24)
Fase cuatro en el deseo, que no recibe la luz superior en su interior por el poder de la restricción, se considera la raíz de la oscuridad.
40. ¿Qué es la “restricción” TzimTzum (Parte 1, Cap. 1, Luz Interior, 40)
Aquel que conquista su deseo. Es decir, quien se restringe y no recibe a pesar de su gran deseo de recibir, se considera que se está restringiendo.
79. ¿Qué es luz reflejada (Ohr Hozer) (Parte Dos, Observación Interna, 79)
Es la luz que no se recibe en la fase cuatro. Es la luz que está destinada a llenar la fase cuatro, y que ella no recibe a causa de la pantalla que la detiene y la rechaza. Esta operación se llama "zivug de-akaa" [“acoplamiento mediante golpe”] (Parte Dos, Observación Interna, 22). Todas las vasijas de recepción en los Partzufim [pl. de Partzuf] a partir de la restricción, se extienden de esa luz reflejada, que les sirve en lugar de la fase cuatro en Ein Sof.
43. Pantalla (Massaj) (Parte Tres, Ítem 2)
Una pantalla es la fuerza de restricción que despierta en el ser emanado hacia la luz superior, para impedirle descender a la fase cuatro. Esto significa que tan pronto como llega y toca la fase cuatro, esa fuerza se despierta de inmediato, la golpea y la empuja hacia atrás. Esa fuerza se llama “pantalla.” Debes entender la diferencia entre la pantalla y la restricción en el ser emanado, que son dos asuntos completamente separados. La fuerza de la restricción hecha sobre la fase cuatro tiene como objetivo la vasija en el ser emanado, que es un anhelo de recibir. Esto significa que, debido al deseo de igualar la forma con el Emanador, se detuvo de recibir aunque anhelaba recibir, ya que el anhelo en él, llamado “fase cuatro,” es una fuerza superior que el ser emanado no puede revocar ni disminuir ni un poco. Más bien, puede impedirse el querer recibir a pesar del gran anhelo.
Esta fuerza de contención se coloca siempre sobre la fase cuatro en el ser emanado, salvo cuando atrae una nueva luz. En ese caso, necesariamente debe revocar la fuerza de contención, es decir, la restricción en él, y aparece en él un anhelo por la luz superior. Eso le da el poder de atraer la luz hacia sí mismo. Aquí comienza la operación de una pantalla en el ser emanado, ya que cualquier anhelo atrae la luz superior en totalidad, como era en Ein Sof, ya que es una fuerza superior que el inferior no puede disminuir. Por lo tanto, la luz desciende para llenar la fase cuatro.
Sin embargo, en el momento que la luz toca la fase cuatro, la pantalla se despierta de inmediato, golpea la luz y la rechaza. De esto se deduce que recibe solo la luz de tres fases, y la fase cuatro no la recibe. Así ves que la pantalla opera solo cuando la luz viene, después de que la restricción es revocada temporalmente, para atraer una nueva luz, como se explicó. Sin embargo, el acto de la restricción es permanente, restringiéndose de atraer luz. Así, la restricción y la pantalla son dos estados completamente separados, y debes saber que la pantalla es el resultado de la restricción.
Para comprender el concepto clave de pantalla y luz reflejada (Masaj y Or Hozer) tenemos el siguiente ejemplo de Baal HaSulam:
En verdad, debemos entender esta luz reflejada y cómo se ha convertido en vasija de recepción, pues al principio no era más que una luz rechazada de la recepción. Así, ahora sirve en un papel opuesto a su propia esencia.
Lo explicaré con una analogía de la vida. Es naturaleza del hombre valorar y favorecer la cualidad de otorgar, y despreciar y detestar recibir de su amigo. Por esto, cuando uno llega a casa de su amigo y él [el anfitrión] lo invita a una comida, él [el invitado] declina aun si tiene mucha hambre, ya que a sus ojos es humillante recibir un regalo de su amigo.
Sin embargo, cuando su amigo le ruega lo suficiente hasta que queda claro que le haría un gran favor a su amigo al comer, accede a comer porque ya no siente que está recibiendo un regalo y que su amigo es el dador. Al contrario, él [el invitado] es el dador, haciendo un favor a su amigo al recibir este bien de él.
Así, aunque el hambre y el apetito son vasijas de recepción designadas para comer, y esa persona tenía suficiente hambre y apetito para recibir la comida de su amigo, aun así no pudo probar bocado debido a la vergüenza. No obstante, a medida que su amigo le insistió y él lo rechazó, comenzaron a formarse en él nuevas vasijas para comer, ya que el poder de la súplica de su amigo y el poder de su propio rechazo, a medida que se acumularon, finalmente sumaron una cantidad suficiente que convirtió la medida de recepción en una medida de otorgamiento.
Al final, vio que al comer, haría un gran favor y traería gran satisfacción a su amigo. En ese estado, nacieron en él nuevas vasijas de recepción para recibir la comida de su amigo. Ahora se considera que su poder de rechazo se ha convertido en la vasija esencial en la que recibir la comida, y no el hambre y el apetito, aunque en realidad son las vasijas usuales de recepción.
Explicación del Anfitrión y el Invitado por el Rav Dr. Michael Laitman:
El Kli que fue creado desde arriba, en el primer grado, segundo, tercero, cuarto, que recibió todo y se llama el mundo de “Ein Sof.” Después, realizó un Tzimtzum, expulsó todo, este es el primer Tzimtzum, y después quedó vacío. Y decidió que solo funciona por medio de un Masaj, que tanto como pueda, recibirá en su interior, y tanto como no, no recibirá. Todas estas decisiones, después de las cuales comienza a nacer para nosotros el mundo de Adam Kadmon. De todos estos estados, quedan Reshimot en todas estas etapas, información acerca de cada una de ellas. Es decir, cada etapa siguiente, digamos la número dos, incluye en sí la etapa número uno, y sobre ella se crea la dos. La tercera, es decir, tiene uno y dos, y por fuera tres, y así sucesivamente, hasta que llegamos al último estado y resulta que aquí en el último estado, contiene en sí todos los estados previos. Y cuando decide, decide basándose en todos los estados previos que ha atravesado. Y entonces, ¿en qué piensa? Piensa como siempre, como hablamos, tengo un Kli, vamos a dibujar el Kli de tal forma, de arriba hacia abajo. Es decir, todo el tamaño de este Kli lo dibujamos en altura. ¿Sí? Es decir, lo que tenemos del tamaño del Kli, lo dibujamos aquí así en altura. Y lo que hay en el Rosh, que quiere decidir cómo funciona, lo dibujamos aquí. Entonces la Luz Superior viene al Kli, al deseo, ¿sí? Todo este es el Kli, y quiere entrar, y el Kli la rechaza, la rechaza porque si vuelve a recibir, tendrá vergüenza. Y decide cuánto puede recibir sin avergonzarse, que en esto exactamente se iguala con la Luz, que en esto exactamente es el otorgante, el dador. Hablamos de esto contigo en el ejemplo del anfitrión y el invitado. Que yo llego a alguien como invitado y él me da un refrigerio, yo digo que no quiero comer, no tengo hambre, rechazo todo. ¿Por qué? Porque me resulta desagradable, tengo vergüenza. ¿Por qué? Porque me siento como receptor y él como dador. O sea, resulta así: él da, él está arriba, y yo recibo, estoy abajo. Y por eso siento vergüenza en la diferencia de grados entre nosotros. ¿Cómo puedo recibir y disfrutar y no avergonzarme? Entonces le digo al anfitrión, normalmente, todos conocen estas cosas: le digo al anfitrión que no quiero. Y después el anfitrión me presiona o el amigo con el que vine, y me dice no, debes, preparé todo para ti. Y entonces si rechazo varias veces, él sigue insistiendo y yo sigo rechazando, y si mis rechazos igualan su presión, resulta que estamos iguales. Él no da, yo no doy, él no recibe, yo no recibo, estamos como igualados. Los refrigerios quedan entre nosotros en el medio. Y ya tengo la posibilidad de ser al contrario, el que otorga a él.
Porque Él dice: “Preparé para ti, te amo, quiero que disfrutes, no me retrates como si no tomaras de Mí.” Así que empiezo a pensar así: recibiré solo para que Él disfrute. Entonces, no que Él sea superior y yo inferior, no. Yo seré superior y Él estará abajo. Yo, el Kli, otorgaré al Creador, le otorgaré a Él. Pero, ¿Él me otorga a mí o no? ¿Cómo le otorgaré? Le otorgaré recibiendo placeres. Así seremos iguales. Es decir, este es el ser creado, y este es el Creador; el ser creado recibe del Creador porque quiere que el Creador disfrute, los dos son iguales. El Creador da placer al ser creado, el ser creado que recibe el placer da placer al Creador mediante esto. ¿Qué falta aquí? Solo falta la intención por parte del ser creado, intención. Que recibe placer solo para el Creador, y esto es lo que ahora se hace en el Kli en el Rosh del grado. Él verifica todo, si realmente están igualados según su deseo, y dice: “Puedo operar mi deseo hasta cierta altura, hasta un lugar llamado ‘Tabur.’” Estos deseos puedo llenarlos de placeres. Y entonces, esta parte se llama “Toj.” Toj, dentro del cual está la Luz, el placer. Y el lugar que no puede llenarme de placeres se llama “Sof.” ¿Por qué no puede? Rechaza los placeres de aquí, y este lugar queda vacío. Porque los placeres aquí que el Creador le trae son tan grandes que es incapaz de recibirlos con el fin de otorgar. Supongamos que tengo ante mí en la mesa carne, pescado, vino, pasteles y Coca-Cola, y hago un cálculo: ¿qué puedo recibir para que mi recepción sea un sentimiento de placer, pero respecto a que lo hago solo para el Creador y no para mí? Entonces pienso, calculo con los placeres, con mi deseo, con el reconocimiento de la grandeza del anfitrión, conmigo mismo, y en total veo que, digamos, la Coca-Cola puedo beberla y recibir ese placer del anfitrión. También el pastel puedo comerlo, no es un placer tan grande, está bien, puedo recibirlo y disfrutarlo para el anfitrión. También un poco de pescado, pero la carne, digamos, no puedo. Es un placer tan grande, digamos un buen filete, que si lo como no pienso en el anfitrión, solo pienso en el placer. Y entonces me limito, y resulta que parte de los placeres los recibo adentro y parte no puedo. ¿Según qué hago el cálculo? Hago el cálculo según esos datos que he adquirido aquí en mi experiencia previa, en todo mi trabajo anterior. Les pido mucho, piensen cómo es posible hacer esto. Cómo están en el caso de un invitado en casa de alguien, cómo hacen este cálculo, esto les abrirá Kelim.
Comenzarán a entender que realmente hay un cálculo muy, muy preciso en el interior: ¿disfruto para mí, o disfruto para dar placer al Dueño de la casa? Si comienzan a hacer el cálculo correcto, que su placer es para dar placer al Dueño de la casa, dejarán de sentir los sabores de la comida. Hasta tal punto estamos todos inmersos en el placer para nosotros mismos. Es decir, si tomo—digamos que tengo aquí una taza de café—si tomo el café y hago el cálculo de que quiero disfrutarlo solo porque quiero que este placer lo sienta el Dueño de la casa, solo por Él hago esto y no para mí. Si pruebo el café, no sentiré ningún sabor en él, porque quiero transferírselo al Dueño de la casa, y al Dueño de la casa no lo siento. Así que resulta que el sabor desaparece. Quien intente hacer esto, después sentirá que debe tener la revelación del Dueño de la casa. Porque sin sentirlo, sin verlo, no podré realizar el acto de otorgar. Y por tanto, no hay elección, exigiré la revelación del Dueño de la casa para poder otorgarle, de lo contrario no recibiré nada de Él. Y si el Dueño de la casa, si el Creador ve que insisto en esto, que solo recibiré para darle placer a Él, y si no, no recibo, Él empieza a revelarse ante mí, empieza a mostrarse, y así me ayuda a hacer el cálculo de otorgamiento. Y entonces empezamos a estar conectados el uno con el otro, y la fuerza del Creador, la fuerza de la Luz, la fuerza superior se me revela, y empiezo a estar en conexión con Él. Pero esto es solo con la condición de que insisto en lo mío y no quiero recibir nada si no es para el beneficio del Dueño de la casa, si no es otorgamiento. Y entonces con esto lo obligo a revelarse ante mí. Por lo tanto, de ahora en adelante ya podemos, en todo tipo de casos en nuestra vida, comenzar a hacer lo que se llama Cabalá práctica, tales ejercicios, que comenzamos a recibir del mundo, intentar solo cosas que estén conectadas con el Creador. Veamos si podemos mantenernos en esto o no. Si una persona, por medio del estudio de la Cabalá, por medio de tal intento, llega a un estado en que realmente dice: “No recibo nada para mí, solo para el beneficio del Dueño de la casa, y si Él no se revela, no recibo nada,” entonces el Dueño de la casa debe revelarse. Revisen el caso cuando entran en casa de alguien como invitados, y le exigen esto: “No recibiré a menos que sea para ti.” Entonces él debe revelarse, debe estar en conexión con ustedes. Y así resulta que en tal caso somos recompensados con la revelación del Creador, con la revelación de la Divinidad. Y cuanto más podamos exigir la revelación para otorgar, el Creador será revelado, porque en esto, después de todo, Él nos ayuda a alcanzar grados superiores de otorgamiento.