"Hevruta" - Siguiendo la Lección 14. El Libro del Zóhar

"Hevruta" - Siguiendo la Lección 14. El Libro del Zóhar

Contenido de la lección
Materiales

El Libro del Zóhar


Es un libro único sobre el cual todos los cabalistas a lo largo de los años han hablado de su importancia. Antes de comenzar, vamos a leer lo que algunos de los más grandes cabalistas antes que nosotros han escrito sobre él.


El Creador no tiene satisfacción en Su mundo salvo cuando nos ocupamos de esta Sabiduría. Además, el hombre no fue creado sino para estudiar la Sabiduría de la Cabalá. 

Jaim Vital, Introducción al Shaar HaHakdamot


 

Lo que fue decretado Arriba, que no se debía estudiar abiertamente la sabiduría de la verdad, fue por un tiempo limitado, hasta el año 1490.  Y a partir de entonces, se llamaría la Última Generación, el decreto fue anulado y se dio permiso para dedicarse  al Libro del Zóhar.  Y desde el año 1540 ha sido una opción estudiarlo públicamente, tanto jóvenes como mayores. Y ...  no es apropiado ser negligente.

(Rabí Abraham ben Mordejai Azulai,  introducción al libro “Ohr HaChama”)


Este momento requiere una adquisición acelerada de la Torá interna. El Libro del Zóhar abre caminos nuevos, hace una autopista en el desierto, el Zóhar y todo lo que cosecha están listos para abrir las puertas de la redención.

El Rav Raiah Kook, Orot 


Si mi pueblo me escuchara en esta generación, estudiarían el Zóhar y los Tikunim con un niño de nueve años, para reflexionar sobre ellos, y el temor a su pecado precedería a su sabiduría y prevalecería.

Rabí Isaac Sefarín, Notzer Jesed, Capítulo 4, Mishná 20


Cuando uno se dedica a este libro, el poder de las almas y el poder de los justos se despiertan con el poder de Moisés…. Porque cuando se ocupan de Él, renuevan la Luz que se renovó en el momento de su composición, y lo Divino brilla e ilumina con esa Luz como al principio de Su renovación entonces. Y todos los que se ocupan de él retornan y despiertan el mismo beneficio y aquella Luz previa que Rabí Shimón bar Yojai y sus amigos revelaron en el momento de su escritura.  
(Rabí Moshe Cordovero, el Ramak, “Ohr Yakar”, Puerta 1, sección 5)


Escúchenme, hermanos y amigos, los amigos que anhelan y buscan la verdadera verdad del servicio del corazón, para contemplar la dulzura del Creador y visitar Su Palacio, mi alma se postrará y se adherirá al Libro del Zóhar, como se conocía por boca de nuestros predecesores el remedio de ocuparse en el libro sagrado.

(Rabí Tzvi Hirsch de Zidichov)


Ahora hablemos del libro en sí.


 


Fue escrito por Rabí Shimón Bar Yojai en el siglo II, pero luego fue ocultado y lo recuperamos en España a través de Rabí Moshe de León.

 

El libro como lo conocemos contiene las siguientes partes:


1. Hakdamat Sefer HaZohar (La Introducción al Libro del Zóhar) : contiene
varios artículos que revelan completamente el significado interno de la Torá.

2. Sefer HaZohar (El Libro del Zóhar ): dividido en partes y capítulos que
corresponden a las porciones semanales de la Torá:


- El Libro de Bereshit (Génesis): Bereshit, Noaj, Lej Lejá, Vayera, Jaiey
Sará, Toldot, Vayetze, Vayishlaj, Vayeshev, Miketz, Vayigash, Vayejí.

- El Libro de Shemot (Éxodo): Shemot, Vayera, Bo, Beshalaj, Yitró, Mishpatim,
Terumah (Safra de Tzniuta), Tetzavé, Ki Tisá, Vayakhel, Pekudei. 

- El Libro de Vayikrá (Levítico): Vayikrá, Tzav, Shemini, Tazria, Metzorá,
Ajarei, Kedoshim, Emor, BeHar, Bejukotai.

- El Libro de Bamidbar (Números): Bamidbar, Nasó (Idra Rabá), Beaalotjá,
Shelaj Lejá, Koraj, Jukat, Balak, Pinjás, Matot.

-El Libro de Devarim (Deuteronomio): Vaetjanán, Ekev, Shoftim, Titzé,
Vayelej, Haazinu (Idra Zuta).

3. Zóhar Jadash (El Nuevo Zóhar): adiciones a los capítulos semanales

4. Libros adicionales en El Libro del Zóhar que no son un comentario directo
sobre la Torá:
- Idra Rabá

- Idra Zuta,

- Safra de Tzniuta

- Raza de Razin,

- Tosefta,

- Raya Mi’emna,

- y más: Ashmatot, Sitre Torá, Sitre Otiot y Tikuney Zóhar.

5. Midrash HaNe’elam (Comentario sobre los Escritos): Cantar de los Cantares, Rut,
Eijá (Lamentaciones)—y sobre la Torá (Pentateuco).


Ahora leamos un poco con la explicación del Rav Dr. Michael Laitman


La rosa


 Rabí Hizkiya empezó (comenzó): “Como la rosa entre espinas” (Shir
HaShirim, 2:2). Pregunta, “¿Qué representa una rosa?” Responde: “Es la
Asamblea de Israel, es decir, Maljut. Pues hay una rosa, y hay otra rosa.
Así como una rosa entre espinas tiene tonos rojos y blancos, así la Asamblea
de Israel (Maljut) consiste en juicio y misericordia. Así como una rosa tiene trece
pétalos, así la Asamblea de Israel consta de trece atributos de misericordia,
que la rodean por todos lados. Después de todo, Elokim (el nombre del Creador que
alude a Su actitud hacia los inferiores mediante la fuerza de juicio), como
se dice, ‘En el principio, Elokim creó’ (la primera frase de la Torá),
en el principio, cuando lo pensó, creó trece palabras para
rodear a la Asamblea de Israel y protegerla, y aquí están: EL,
CIELO, Y-EL, TIERRA, Y-LA TIERRA, ERA, VACÍA, Y-
CAÓTICA, Y-LA OSCURIDAD, SOBRE, LA FAZ, DEL ABISMO,
Y-EL ESPÍRITU, hasta la palabra Elokim” (En hebreo, “y” se escribe junto con la palabra siguiente. Por lo tanto, se considera como una palabra).


Explicación del Rav Laitman:

Como objeto de estudio, la Cabalá toma la única creación, lo único que
existe además del Creador: el yo del hombre, o “yo”, y lo investiga. Esta ciencia descompone
el yo en partes, explica la estructura y las propiedades de cada parte, y
el propósito de su creación. La Cabalá explica cómo cada parte del yo del hombre, llamada
“el alma”, puede modificarse hasta que uno alcance la meta de la creación, el estado
deseado tanto por el Creador como por el hombre mismo, siempre que lo realice.
No existe ciencia en el mundo que pueda describir, ni gráficamente ni
analíticamente, mediante fórmulas, nuestras sensaciones y deseos, ni cuán diversos
y multifacéticos son. Así de cambiantes, impredecibles y absolutamente
diferentes son en cada uno. Esto es porque nuestros deseos surgen en nuestra mente
y sensaciones en un orden gradual, en cierta secuencia, para que podamos reconocerlos
y corregirlos.

 

En total, hay diez grados, llamados “diez Sefirot”: Keter, Jojmá, Biná, Jesed,

Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod, Yesod y Maljut. Como diez pantallas o cortinas,
estas diez Sefirot ocultan la Luz del Creador de nosotros o al Creador mismo
(que es lo mismo). Estas diez pantallas constituyen los diez grados de nuestra
lejanía del Creador.
Por lo tanto, para acercarnos al Creador en un grado, el más bajo
por encima de nuestras propias propiedades, debemos adquirir las propiedades de ese (más bajo)
grado. Esto significa que nuestras propiedades se vuelven similares a las propiedades de ese grado, en vez de seguir siendo inferiores a él. Adquirir propiedades similares significa
tener los mismos deseos. En cuanto nuestros deseos coinciden con los deseos de
ese grado, su ocultamiento desaparece y aparentemente existimos en él, y sólo nueve
grados nos separan del Creador.
Sin embargo, el último y más bajo grado difiere de los demás: en cuanto uno
asciende fuera de nuestro mundo y alcanza el primer grado, ya comienza a ver
(sentir) al Creador. Y todos los grados subsiguientes son grados de acercamiento
al Creador. Sólo el último grado, en el que actualmente existimos, oculta
totalmente al Creador, mientras que los grados Superiores sólo lo alejan.
Aunque contamos diez grados, en realidad hay sólo cinco. Esto es
porque seis grados: Jesed, Guevurá, Tiferet, Netzaj, Hod y Yesod se combinan en
una Sefirá, llamada Zeir Anpin (ZA). ZA mismo a veces es llamado Tiferet, porque
esta Sefirá refleja los atributos comunes de sus seis Sefirot.
Así, hay cinco grados de ocultamiento desde el Creador hasta nuestro
mundo: Keter, Jojmá, Biná, ZA y Maljut. Cada grado también se llama
Olam (mundo), de la palabra Haalamá (ocultamiento). Cada grado tiene sus sub-
grados, llamados Partzufim (plural de Partzuf), y cada sub-grado tiene sus propios sub-grados, llamados Sefirot (plural de Sefirá). Así, en total, existen 5 x 5 x 5 = 125 grados-
Sefirot entre nosotros y el Creador.

 


 

Esquema

 

 


Mundos

La Cabalá estudia la estructura de los mundos espirituales. El propósito de estos
mundos es debilitar las señales (deseos) del Creador para que podamos entenderlas
con nuestro egoísmo y realizarlas con la mente. En hebreo, la palabra
para “mundo” es Olam (de la palabra Haalamá—que significa ocultamiento), porque
estos mundos ocultan y debilitan la Luz del Creador hasta tal punto que
podamos sentirla.
Dependiendo de las cualidades espirituales de cada uno, en el grado de su
adquisición (egoísmo total = nuestro mundo, altruismo parcial = mundos espirituales),
percibimos al Creador o Su Luz de manera diferente en cada uno de los 125 grados. Estos
125 grados equivalen sólo a diez, llamados “las diez Sefirot entre el Creador y
nosotros”, donde cada Sefirá menor transmite menos Luz del Creador, tal como es percibida
por quienes están en ese grado. Cuanto más bajo la Sefirá, menor cantidad de Luz del Creador deja
pasar hacia los que están debajo de ella.
 


SEFIROT


Estos son los nombres de las Sefirot: Keter, Jojmá, Biná, Jesed, Guevurá, Tiferet,
Netzaj, Hod, Yesod y Maljut. Sin embargo, seis de ellas se combinan en una sola
Sefirá, llamada Zeir Anpin, por lo que en total hay cinco Sefirot: Keter, Jojmá, Biná,
ZA y Maljut. También, ZA (por lo general considerada una Sefirá masculina) a veces
se llama Tiferet, ya que Tiferet es su principal Sefirá, incluyendo en sí misma
las propiedades de las seis Sefirot de ZA. Así, el Creador creó solo cinco Sefirot:

Keter—el deseo del Creador de otorgar deleite a nosotros, Maljut;

Jojmá—el placer en sí mismo, que el Creador desea otorgarnos;

Biná—transmite el placer de Jojmá a ZA;

ZA—acepta el placer de Biná y lo transmite a Maljut;

Maljut—recibe el placer.


Maljut en sí misma es la criatura: la voluntad egoísta de recibir placer, de disfrutar
la Luz del Creador. Este deseo de disfrutar de la Luz del Creador o del Creador
(que es lo mismo) es la esencia de Maljut. Somos partes de Maljut.
Sin embargo, si tenemos sólo deseos egoístas, sentimos la Luz del Creador como placeres
en nuestro mundo. Esto es una microdosis de Su Luz. Al corregir nuestros deseos
(propiedades), podemos ascender en los grados espirituales de los Mundos Superiores, y allí
experimentar el verdadero deleite del Creador.

Según el Pensamiento de la Creación, Maljut debe recibir la Luz de las
cuatro Sefirot anteriores y deleitarse en ella. Por lo tanto, Maljut en sí consta de cinco
partes: recibe la Luz de las Sefirot precedentes en cuatro partes y la siente en la quinta.

Todas las Sefirot que preceden a Maljut (excluyendo Maljut) son como nuestros
órganos sensoriales, y Maljut es como el corazón que recibe de todos los órganos: cerebro,
vista, oído, olfato, gusto y tacto. El corazón es Maljut, y los órganos sensoriales
son las primeras nueve Sefirot que preceden a Maljut. Todas estas partes de Maljut
son egoístas: desean recibir la Luz (placer) para disfrutarla. Con tales
propiedades, Maljut no puede recibir más que una microdosis de la Luz de nuestro
mundo, percibiendo al Creador en la manera llamada “este mundo”.


Sin embargo, si Maljut, es decir, cada uno de nosotros, recibiera deseos (aspiraciones)
de Arriba para otorgar deleite al Creador en la misma medida en que sentimos
que el Creador nos otorga, con esta propiedad (deseo), la persona ascendería
espiritualmente a un grado superior a nuestro mundo. Percibiría al Creador como Luz espiritual, placer altruista y gran conocimiento, logro de pensamientos superiores
y la esencia de la existencia.

Maljut  solo puede recibir la Luz en deseos anti-egoístas. Si tales deseos
aparecen en Maljut como resultado de darse cuenta de que el egoísmo es su enemigo (con
la ayuda de la Cabalá), en la medida de su odio hacia él, Maljut puede rechazar
los placeres egoístas en aras de la perfección espiritual, es decir, la semejanza con el
Creador en su deseo de complacerle y actuar para Él.

Esta capacidad de rechazar la recepción egoísta del placer se llama “pantalla”, y
el placer rechazado se llama “Luz Retornante”, y el placer que llega a
Maljut se llama “Luz Directa”. Es precisamente en el placer rechazado, es decir,
en el deseo de otorgar de todo corazón, desinteresadamente, que la persona puede percibir la
Luz del Creador y el Conocimiento Supremo.

Como Maljut (el egoísmo del hombre) debe rechazar el placer de las cinco partes de su
egoísmo, la pantalla reflectora también debe estar formada por cinco partes. Por eso, crea cinco
partes de la Luz Retornante. Las cinco partes en Maljut reciben los nombres
de las Sefirot de las que reciben. Los cinco tipos de Luz Directa se llaman
NRNHY: Nefesh, Ruaj, Neshama, Jayá y Yejidá. 


Después de que Maljut refleja la Luz (placer), decide recibirla para
deleitar al Creador, porque Él quiere que Maljut reciba placer y lo perciba.
El reflejo de todo el placer entrante se llama Rosh (cabeza). La recepción parcial
de la Luz en la medida de los poderes anti-egoístas se llama Toch


Ahora aclaremos lo que está escrito en El Zóhar: Hay diez Sefirot: Keter
(K), Jojmá (H), Biná (B), Jesed (H), Guevurá (G), Tiferet (T), Netzaj (N), Hod
(H), Yesod (Y) y Maljut (M). Sin embargo, en realidad hay sólo cinco:
Keter (K), Jojmá (H), Biná (B), Tiferet (T) y Maljut (M). Porque
Tiferet (llamada alternativamente Zeir Anpin—ZA) consta de seis Sefirot, de Jesed a
Yesod. Cinco Sefirot KHB-ZA-M crean cinco Partzufim en cada mundo. En el mundo
de Atzilut, estos Partzufim son Arij Anpin (AA), Aba ve Ima (AVI), y Zeir Anpin
y Nukva (ZON). Keter se llama AA; respectivamente, Jojmá y Biná se llaman
AVI; y ZA (Tiferet) y Maljut se llaman ZON.
La esencia de los siete días de la creación reside en los Partzufim ZA y Nukva del
mundo de Atzilut, que consisten en siete Sefirot: HGT-NHYM. Y del

relato de la creación se entiende cómo AVI (Jojmá y Biná) engendran ZON (toda
la creación, incluidos nosotros) y los elevan a su estado final durante los 6.000
años. Esto es lo que nos cuenta El Libro del Zóhar.
Rabí Hizkiya comenzó su explicación de Nukva del mundo de Atzilut
aclarando el nacimiento de ZON de Ima (Biná), llamada Elokim. Por eso
comenzó su explicación con una rosa, Nukva de ZA. En el máximo desarrollo de
su evolución, Nukva de ZA es llamada Kneset Israel, la Asamblea de Israel.
Porque Nukva consta de todas las almas llamadas Israel; por eso se dice que una rosa es
Kneset Israel.
Hay dos estados en una rosa (Maljut). El estado más bajo, inicial, pequeño
(Katnut) es cuando Maljut consta sólo de la Sefirá Keter llena de la Luz
Nefesh, mientras que sus otras nueve Sefirot son aquellas que cayeron del mundo de Atzilut
al mundo de Beriá. El otro estado de Nukva es maduro, grande, completo
(Gadlut), cuando sus nueve Sefirot ascienden del mundo de Beriá de regreso al
mundo de Atzilut y completan las diez Sefirot completas de su Partzuf. Entonces, al igualarse
con su esposo, Maljut asciende junto con él a AVI y los reviste,
es decir, recibe su Luz.
El revestimiento del Partzuf inferior, externo, sobre el Superior, interno, significa
que el Partzuf inferior alcanza una parte del Superior, asciende a un nivel
espiritual más alto y en cierta medida se asemeja al Partzuf Superior.
En ese estado, ZA se llama Israel, de las letras LI (para mí) y ROSH
(cabeza), que indica el estado de Gadlut, mientras que Nukva se llama “la Asamblea
de Israel”, porque acumula toda la Luz de su esposo, ZA, y la transmite
a los inferiores: las almas en los mundos BYA.
El estado de Katnut de Nukva se llama “una rosa entre espinas”, porque nueve de sus Sefirot inferiores
en el estado de Katnut cayeron bajo la Parsa del mundo de Atzilut, perdiendo
así la Luz del mundo de Atzilut y volviéndose tan secas como espinas. Y en
su estado de Gadlut, Nukva simplemente se llama “una rosa” o “la Asamblea de Israel”. Por eso
está escrito, “hay una rosa, y hay otra rosa”.
El color rojo denota la conexión de la rosa con las fuerzas externas, impuras,
que, debido a esta conexión, pueden absorber su fuerza (Luz). Esto se debe
a que nueve de sus Sefirot están en exilio abajo del mundo de Atzilut, en el mundo
de Beriá, que ya puede contener fuerzas impuras. Y la rosa también tiene color
blanco en su Sefirá Keter, pues su Sefirá Keter está en el mundo de Atzilut, encima de la
Parsa, donde no hay contacto con fuerzas impuras inferiores. En otras palabras,
existen dos estados opuestos: perfección y su ausencia, Luz y oscuridad.
 


 

Por eso está escrito que así como una rosa entre espinas tiene tintes
rojos y blancos, así la Asamblea de Israel está formada de juicio y misericordia. Esto
muestra que en el Gadlut, cuando Maljut se llama Kneset Israel, aunque ya
asciende a Biná y la reviste, aún conserva la propiedad del juicio, la restricción—una actitud severa y justa, en vez de compasiva. Esto
es así porque necesita una pantalla (una fuerza de resistencia a sus deseos egoístas),
que, si está disponible, le permite a Maljut recibir la Luz Superior.


La ley, el juicio o restricción no permite la recepción de la Luz
en deseos egoístas. La pantalla, la aspiración de oponerse a los propios deseos egoístas,
devuelve la Luz Superior (placer) a su fuente, el Creador. La Luz que
el hombre devuelve se llama “Luz Retornante” o la “Luz del Juicio”.

 

En la medida de la intensidad de la fuerza reflectante (es decir, la fuerza de resistencia a
la voluntad de recibir), se le permite a la persona recibir las diez Sefirot de la Luz Superior
(llamada la Luz Directa o la Luz de la Misericordia) por el bien del Creador, precisamente en estos deseos altruistas. Y por eso, incluso en su estado completo, la Asamblea
de Israel consta de juicio y misericordia, lo que corresponde a los colores rojo y
blanco de una rosa entre espinas.


Bien, nos detendremos aquí, pero dos cosas:

- Podemos ver que el lenguaje en que fue escrito el Zóhar es muy compacto acerca de estados espirituales específicos (de los que sólo tuvimos hoy un vistazo); y en el lenguaje de la Cabalá, necesitamos muchas más palabras y descripciones. Esto es lo que hizo Baal HaSulam con su comentario al Zóhar: nos dio una versión desglosada para que podamos traducir estos estados en acciones de nuestra alma, y para entender mejor lo que quiso decir el Zóhar también escribió 4 introducciones al Libro del Zóhar, así que no te sientas mal si no entiendes todo, volveremos a ello, pero con más preparación y con el tiempo y la perseverancia se volverá tan claro que sentirás que el libro merece su nombre: el libro del Zóhar—resplandor—brillando en nuestro mundo.

- Mientras tanto, debemos recordar lo que Baal HaSulam escribe en la introducción del Estudio de las Diez Sefirot:

Aunque no entiendan lo que están estudiando, gracias al anhelo y al gran deseo de comprender lo que estudian, despiertan sobre sí las Luces que rodean sus almas.

Baal HaSulam, Introducción al Estudio de las Diez Sefirot

 

Entonces depende de la intención durante el estudio, y la semana que viene, el tema será precisamente “Intención”.